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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.
Me encantaría escribir sobre los felpudos de Le Corbusier. Tendré que desempolvar los libros de la OC. Y en un futuro... tener tiempo para viajar y que me indiquen por donde debo entrar. Pasé más de un año intentando encontrar en la red el discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de D. Rafael Moneo, desistí en el intento (no hallé nada válido) Anoche antes del partido del barca hablando de arquitectura con un amigo, acabamos la conversación diciendo que posiblemente el mejor arquitecto español del siglo XX fuera D. Rafael Moneo. Yo comenté “el menos moderno” , mi amigo puntualizó, todo lo contrario “el más moderno de todos los arquitectos”... Esta mañana buscando en la red un documento en PDF (ahora no recuerdo exactamente el qué, pero en sí, nada tenía que ver con Moneo) encuentro un documento sobre él, lo descargo y cual es mi sorpresa; descubro que dentro del mismo se encuentra su discurso de ingreso: “Sobre el concepto de arbitrariedad en arquitectura” leído el día 16 de Enero de 2005. (págs. 44-69) Ver documento en PDF (Pontificia Universidad Católica de Chile) Dicen que es bueno reírse de uno mismo. Coche nuevo, dos días... tozolón de lo más tonto (atrapado en la puerta del garaje) ¡Torpe que es uno!... Nada que no pueda solucionar el seguro... Aprovechando que la fundación Bauhaus está de celebración han colgado en su web un magnífico PDF con 70 fotos. Las impresiones del Edificio de la Bauhaus (PDF) + fotos y más colores (visita a la Bauhaus de Juan Pablo Yakubiuk) Mil gracias A propósito del comentario de Andrés en el anterior artículo sería interesante crear una pequeña sección dedicada exclusivamente a los colores en la arquitectura. Intentaré buscar ejemplos estos días, e iré colgándolos en la bitácora. Policromía: Blanc (Blanco), Bleu (Azul), Gris clair (Gris claro), Terre (Tierra), Rose (rosa), Vert (verde) "Una cuestión eminente de arquitectura... aquí de nuevo una verdad fundamental: el hombre tiene necesidad de color. El color es la expresión inmediata, espontánea, de la vida... La policromía se apodera del muro entero y la cualifica con el poder de la sangre, el frescor de la pradera, el brillo del sol o la profundidad del cielo y el mar. ¡Qué fuerzas disponibles! Es la dinámica... Si un muro es azul, escapa. Si es rojo o marrón, mantiene el plano; puede pintarlo negro o amarillo... Los grandes colores de base, los colores "eternos": las tierras y los ocres, el ultramar. Pero verdes ingleses intensos o bermellones violentos pueden también entrar en sinfonía en la policromía arquitectónica. La policromía arquitectónica no mata los muros, sino que puede desplazarlos en profundidad y clasificarlos en importancia. Con habilidad, el arquitecto tiene ante sí los recursos de una salud, de un poder totales. La policromía pertenece a la gran arquitectura viva de siempre y de mañana. El papel pintado ha permitido ver claro en esta materia, repudiar esos juegos deshonestos y abrir todas las puertas a los grandes esplendores de la policromía, dispensadora de espacio, clasificadora de las cosas esenciales y de las accesorias. La policromía, medio de arquitectura tan poderoso como la planta y la sección. Más aún: la policromía, elemento mismo de la planta y de la sección" (L-C; Les tendances de l'architecture rationaliste en rapport avec la collaboration de la peinture et de la sculpture, conferencia pronunciada en Roma 1936) Ejemplos: Blanco, gris, amarillo, lila, magenta, azul turquesa. Citando el texto anterior de Le Corbusier, Luis Barragan utiliza como nadie “Los grandes colores de base, los colores "eternos”. “En mi actividad de arquitecto, los colores y las luces han sido siempre una constante de fundamental importancia. Ambos son elementos base en la creación de un espacio arquitectónico, ya que pueden variar las concepciones del mismo”. Entrevista 1981, revista Modo nº45 “El color es un complemento de la arquitectura, sirve para ensanchar o achicar un espacio. También es útil para añadir ese toque de magia que necesita un sitio. Uso el color, pero cuando diseño no pienso en él. Comúnmente lo defino cuando el espacio está construido. Entonces visito el lugar constantemente, a diferentes horas del día y comienzo a imaginar el color, a imaginar los colores, desde los más locos e increíbles. Regreso a los libros de pintura, a la obra de los surrealistas, voy en particular a De Chirico , Balthus , Magritte , Delvaux y a la de Chuco Reyes . Reviso las páginas, miro las imágenes y las pinturas y, de repente, identifico algún color que había imaginado, entonces lo selecciono”. “Las paredes están hechas para volverse a pintar. Pienso que cada dos años toda la obra debe a volverse a pintar. En la última obra que construí, la del señor Gilardi, los colores juegan un papel muy importante. El patio es de color lila , muy vibrante. El corredor prepara el viaje a través de la casa para llegar a un espacio muy importante: el del comedor, con una alberca cubierta . De pronto, del estanque sale un muro rosa que corta el agua y casi llega a tocar el techo. Ese muro da sentido al espacio, lo hace mágico, crea tensión alrededor. Desde el techo una linternilla baña al muro de luz y enfatiza su papel. Por cierto que, tanto el color del muro rosa como el azul del espacio circundante fueron tomados de un famoso cuadro de Chucho Reyes” Entrevista 1982, revista Entorno, vol.1 “Los colores los tomé de una pintura de Chucho Reyes. Es un gallo, de ahí salieron el magenta y el azul turquesa. Chucho Reyes tenía un excelente ojo para el color. Dedicó su vida a las cosas bellas. No entendía de planos, pero me ayudó con el color. El color de los mercados mexicanos... el color de los dulces mexicanos... de las golosinas... la belleza de un gallo. Colocamos los colores para la casa Gilardi pintando grandes cartulinas en mi casa, recargándolas una tras otra en las paredes, moviéndolas de lugar, jugando con ellas hasta que decidimos los colores exactos. Les diré un secreto: la piscina tiene un muro o columna rosa que no sostiene nada. Es una pieza de color situada en el agua, por placer, para traer luz al espacio y mejorar su proporción general”. Entrevista 1981, revista House & Garden Anoche leía un texto de Asimov y me siento muy identificado: “Soy un ateo por los cuatro costados. Me costó mucho tiempo decirlo. He sido ateo desde hace años, pero de alguna manera sentía que era intelectualmente irrespetuoso decir que uno era ateo, porque suponía un conocimiento que no poseía. Era más correcto decir que se era humanista o agnóstico. Finalmente he decidido que soy un ser tanto emocional como racional. Emocionalmente soy un ateo. No tengo las pruebas para demostrar que dios no existe, pero sospecho con tanta intensidad que no existe, que no quiero perder el tiempo en ello.” Hace más de tres años intenté ejercer mi derecho de apostasía, pero no obtuve respuesta alguna de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Como diría Grouxo Marx: “Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio” A través de la bitácora de Fernando P. Cárceles “Los lieder de Schubert” descubro una gran noticia; La Fundación Internacional Mozart digitaliza y pone a disposición de los internautas toda la obra del genial compositor austriaco. ¿Yo me pregunto? Esto no es una utopía, por fin una fundación digitaliza y pone a disposición de los internautas su catalogo digital de una forma altruista. Algunos sectores de la cultura (llámese fundaciones, gobiernos, universidades, etc...) siguen creyendo que la información es poder (reservada para unos pocos y con unos precios de infarto). Espero que este tipo de iniciativas se contagien, como alma que lleva el diablo... Acabo de escuchar una de las cosa más bellas... La primera aria de la cantata 202 de Bach, los primeros 40 segundos antes de que la estropee la soprano, maravilloso... Me recuerda al adagio de la "Gran Partita" de Mozart Blanco, Gris claro, Gris oscuro, Gris azulado, Negro, Rojo, Amarillo, Azul, Naranja, Amarillo pastel. “El color en arquitectura tiene un significado completamente distinto al que tiene en pintura, y sus implicaciones también son completamente distintas a las que conlleva la elección del color por motivos psicológicos, aunque este aspecto no debe ignorarse. Del mismo modo, las distinciones de color en la industria tienen una función muy diferente. El color en arquitectura, incluso cuando se trata del color de una capa protectora, sirve para determinar el efecto espacial del edificio”. “La arquitectura puede ser sencilla espacialmente de dos formas fundamentales: en lo acústico y lo visual. Respecto al color, sólo nos preocupamos del espacio visible: en el interior y en el exterior. Un espacio ilimitado y vacío no existe. Debo admitir con franqueza que, en la práctica, no se da nunca un espacio así, porque existe siempre, al menos, un suelo, pero, de momento, me gustaría plantearlo desde el punto de vista teórico. Una fuente de luz no puede iluminar el interior y el perímetro de un espacio vacío sin que exista un material reflectante. El efecto de la luz en el espacio depende del material, y el efecto espacial del material depende de la luz que ilumina el espacio. Esta es, pues, la esencia del aspecto visible de la arquitectura con relación al color, porque son una sola cosa y la misma: la luz reflejada por el material lo hace siempre con un color, porque absorbe parte de la luz blanca”. “El ojo, por ejemplo, distingue el espacio, la forma y el color; el espacio puede percibirse como en, alrededor o entre, la forma como convexa, cóncava o plana; y el color como rojo, amarillo y azul (los colores primarios)”. “En arquitectura, en teoría, sucede lo siguiente: cuanto más claro y puro es el arquitecto, menos precisa el color, excepto cuando el color natural de los materiales utilizados en el edificio han dado como resultado un efecto espacial arquitectónico demasiado débil. El efecto espacial, sin embargo, suele mejorar gracias al color, debido a la mayor absorción de algunas superficies en contraste con la mayor reflexión de otras; este principio puede aplicarse también a la iluminación artificial”. “El mejor ejemplo que puedo ofrecerles del uso del color en la arquitectura contemporánea es Le Corbusier. Consigue aportar un acento espacial alegre aquí y allá a su hormigón gris y desnudo, con un resultado que iguala el uso del color en las catedrales góticas. En su caso, la colaboración del pintor, el escultor y el arquitecto se reúnen en una misma persona: algo que, en general, no creo que sea una situación ideal, pero que resulta fascinante cuando alcanza este nivel excepcionalmente alto”. “Me gustaría concluir diciendo algo acerca de mi propio método. Para cada superficie escojo las propiedades reflectantes que aseguran una distribución favorable de la luz, que también depende de la función del interior del espacio o la habitación en cuestión. Este hecho debe tenerse en cuenta tanto de día como de noche y, en ambos casos, en el interior y en el exterior. Determino la cualidad reflectante utilizando distintos tonos de gris: más claro para la forma que es preciso destacar y más oscuro para lo superfluo. Más tarde, un experto, un pintor, puede aconsejarme a la hora de escoger los colores que reemplazarán a esos tonos grises por otros que tengan sus misma luminosidad. No puedo asegurar que este método conduzca finalmente a una integración aceptable del color en la arquitectura, especialmente porque el gusto artístico es esencial en este caso, y es imposible establecer reglas definidas para el gusto artístico. Las vicisitudes de la vida también son impredecibles. La elección del color no puede estar gobernada por reglas si ha de ser un acto vivo de creatividad. Al fin y al cabo, tales reglas son el producto de la contemplación de las obras de arte. La única prueba del valor de un efecto cromático o de una obra de arte e general es que nos proporcione un placer continuado”. Imágenes de la casa construida por G. Rietvled y la Sñra. Truus Schröder; fachada , ventanales , etc , etc... Página interesante , declarada patrimonio de la humanidad en el año 2000, etc... Hace pocos días en el portal: Sóloarquitectura se recuperaba un mensaje muy interesante . Unas viviendas de los arquitectos Cruz y Ortiz en Tharsis (Huelva) Las fotografías que ponía el usuario en el foro reflejan el paso del tiempo (unos 15 años) y la verdad a simple vista costaría bastante identificarlas. Creo que ambas imágenes reflejan muy bien el concepto de arquitectura que tienen los arquitectos y los ciudadanos (la realidad, la pura y dura realidad). Ejemplos más antiguos... Carlos Cámara publicaba en su bitácora un artículo interesante; “Dudas acerca de la arquitectura española” con motivo de la exposición del MOMA. En el citado artículo podemos leer varios comentarios: Dominique Perrault: “La mejor arquitectura del mundo está en España” William Curtis: “La arquitectura de calidad española dialoga con la sociedad y el contexto” Dialogan con la sociedad... no creo que sea cierto. Algunos arquitectos realizan buena arquitectura (cosa muy loable hoy en día) pero la sociedad no dialoga con esta arquitectura, la disfraza y la maquilla con estereotipos vulgares para no llamar su atención. En el blog Cuadrado Rojo encontramos otro artículo muy interesante, y comenta por qué en las escuelas primarias no se enseña a los niños algunas pautas básicas de apreciación hacia la arquitectura. (esto último sería aplicable también; música, arte, etc...) Coincido con este comentario, pero no es nada nuevo, ya Le Corbusier hace más de 50 años decía los mismo (creo recordar que en su libro “La casa del hombre” hablo de memoria) En estos últimos veinte años España goza de unos grandes profesionales (ya sean arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros, decoradores, etc...) mérito mayor de los propios jóvenes que de las universidades. La sociedad es la culpable de la mala arquitectura, categóricamente falso. La gente rechaza lo diferente o nuevo y copia o imita lo que tiene a su alrededor (Donde fueres haz lo que vieres...) Entonces, ¿dónde está el problema?... Entre los arquitectos y la sociedad hay varios pasos intermedios; los promotores y los constructores y otro tipo de grupos (que no sabría como calificar) Hoy en día a los promotores sólo les importa una cosa; “el dinero”... la arquitectura les interesa una puta mierda... (seguro que hay excepciones, yo las desconozco) Recordemos que los CIAM ( Congreso preparatorio Internacional de Arquitectura Moderna) en su inicio luchaba por lo mismo: “Hemos de hacer notar, además, que los congresistas se habían reunido por una causa ideal, totalmente desinteresada, y que denunciaron, por consiguiente, los ilícitos manejos de los ávidos constructores y de los especuladores inmobiliarios”... El star system de la arquitectura está más preocupado en pasar a la historia o en sacar una buena tajada que de luchar contra molinos de viento... En estos últimos años he notado que en la construcción ha surgido un nuevo prototipo u oficio de personas (que se ingresan una comisión) que no hacen nada pero (lo peor de todo) que tampoco dejan hacer. Los constructores, la construcción hoy en día deja mucho que desear. Nuestro sistema de educación ha destruido la antigua formación profesional y la figura del aprendiz esta en vías de extinción... Y lo más preocupante de todo: “No existe respeto por el trabajo ajeno” Los propios gremios en las obras se ponen zancadillas, los promotores hacen de arquitectos (sólo les contratan porque la ley les obliga), los arquitectos de albañiles (ojalá la universidad sacara albañiles en vez de arquitectos, y de vez en cuando algún albañil saldría hablando latín) y la gente tampoco entiende que las obras están realizadas por seres humanos y no por máquinas. El estado y la ley que hace: sacar un nuevo Código Técnico; si te gusta bien... y sino también. (Acabaremos en la central nuclear) “La mejor arquitectura del mundo está en España” jodo... pues como estará el resto. Existen malos arquitectos, malos promotores, malos constructores, malos clientes, malos albañiles... ¿dónde están los buenos? Trabajando... Desde hace varios años busco algún ejemplar de segunda mano de estos libros (en castellano): “Le Corbusier” por Stanislaus von Moss, ed. Lumen “Mies Van Der Rohe : Una biografía Crítica” por Frank Schulze, ed. Hermann Blume “Espacio, Tiempo y Arquitectura” por Sigfried Gideon, ed Doussat Si alguien conoce algún sitio donde se puedan conseguir, o tiene algún ejemplar y desea venderlo, estaría interesado... Dos años dan para decir muchas tonterías. Yo he contado muchas... y no me gustaría repetirme. Una bitácora con fecha de caducidad. La última decisión; que hacer con el agua de borrajas... (el olvido) ¡Tate, tate, folloncicos! |